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Nuevo espacio de Cabildo Abierto surge por “inconformismo” con la conducción

El Espacio de los Pueblos Libres, que concentra a más de la mitad de las agrupaciones cabildantes, pretende convertirse en una opción electoral nacional en defensa de “los principios artiguista adaptados al siglo XXI” y proyecta un “acuerdo político” con el movimiento Un Solo Uruguay, dice Eduardo Radaelli

Eduardo Radaelli es uno de los fundadores de Cabildo Abierto (CA). Antes de eso trabajó en la creación del embrión de esa formación, el Movimiento Social Artiguista (MSA), surgido en 2018 como reacción a los gobiernos del Frente Amplio. Y luego ayudó a articular la meteórica carrera política de su amigo y excamarada de armas, Guido Manini Ríos, el hoy senador y líder cabildante, tras participar en una campaña electoral que convirtió a Cabildo en la cuarta fuerza política del país en 2019 —con 270.000 votos—, ubicándose apenas por debajo del Partido Colorado.

Radaelli ha ocupado diversos cargos de responsabilidad estratégica partidaria manteniendo un perfil bajo, lo que no quiere decir que renuncie a participar en la primera línea política. Por el contrario, junto con otras figuras del partido y con el apoyo de la mayoría de las agrupaciones cabildantes, proyecta conformar una “columna fuerte” entre esas filas que aspira a convertirse en una opción electoral de cara a los comicios internos y nacionales de 2024.

Así es que el jueves 3 fue presentado formalmente en la sede de Cabildo Abierto el llamado Espacio de los Pueblos Libres, que tiene en este teniente coronel retirado a un referente. Se trata de una nueva corriente de ideas cuya plataforma apunta al fortalecimiento y la consolidación del partido, reivindicando “los principios artiguistas”, en sintonía con los reclamos y los postulados del movimiento Un Solo Uruguay, que canalizó el descontento de productores y pequeños empresarios del interior con los gobiernos de izquierda.

Si bien reconoce el liderazgo de Manini Ríos, Radaelli también marca ciertas “diferencias” con la dirección política en los últimos tiempos. De hecho, el espacio surge de cierto “inconformismo” expresado por “muchos” militantes con respecto a la conducción partidaria en temas centrales, agrega. Uno de ellos fue cuando la Mesa Política de Cabildo discutió la salida de la coalición de gobierno durante la crisis desatada por la gestión de la entonces ministra de Vivienda y hoy senadora Irene Moreira, vinculada a la entrega directa de viviendas a simpatizantes cabildantes.

Las agrupaciones y las organizaciones cabildantes de base y jerárquicas “deben ser consultadas y respetadas” en estos asuntos, insiste Radaelli, y con gesto concentrado enfatiza que no haber escuchado a las bases y saltarse a los órganos y estatutos internos en temas centrales ha provocado “las mayores discusiones dentro del partido”, que se ve “debilitado”. De allí la necesidad de crear un espacio nuevo, “para escuchar a la gente”.

Entre las figuras cabildantes que han dado su apoyo al Espacio de los Pueblos Libres están Rossana de Olivera (presidenta del Instituto Nacional de Inclusión Social Adolescente), Aldo Velázquez (vicepresidente del Instituto del Niño y el Adolescente), Ignacio Curbelo (director general del Ministerio de Turismo), Eduardo Andrés (director nacional de Medio Ambiente), Rafael Navarrine (presidente de Correos), Pablo Sitjar (director del Banco República) y Araceli Desiderio (directora del Banco de Previsión Social), además de la diputada Elsa Capillera.

Lo que sigue es un resumen de la entrevista de Radaelli con Búsqueda.

—Cabildo representa un “tercer modelo” entre la coalición de izquierda y el bloque integrado por blancos y colorados, pero sin “dogmas”, ha dicho usted, ni de derecha ni de izquierda, y agrega: “Muchos nos miran de reojo, somos todavía unos bichos raros”. Para que quede claro, ¿qué es Cabildo hoy?

—Cabildo es la expresión electoral del Movimiento Social Artiguista (MSA). Y el MSA es un sentimiento, una forma de hacer política, una empresa política donde convergen diferentes actores y diferentes conceptos de la política nacional. Cuando decimos que no somos de derecha ni de izquierda es porque nosotros realmente nos sentimos así; porque entendemos que esos dos términos o categorías dividen mucho. De hecho, en algunos lugares de Europa esos términos ya no se utilizan más, porque están perimidos. La derecha tradicional hace determinadas cosas con las que no estamos de acuerdo, y lo mismo pasa con la izquierda tradicional. Por eso decimos que somos un modelo diferente. No creo que valga la pena entrar en detalles, pero en este país los analistas, los politólogos y sociólogos todavía están muy encasillados en la dicotomía de derecha e izquierda. Politólogos y sociólogos deberían dar un paso más y decir: “Está bien, es factible que haya gente que no sea de izquierda ni de derecha y que piense de otra forma”. Tiene que haber un espacio que no sea de derecha ni de izquierda, de gente que se siente artiguista por sus raíces porque realmente entiende que los principios artiguistas son los que tienen que primar y dirigir a este país.

—El viernes 11, Manini parafraseó en sus redes un pasaje de una nota publicada en el semanario La Mañana que dice: “(Cabildo) surgió espontáneamente, del hartazgo de una parte del pueblo oriental, que ya no se sentía representada ni por una izquierda ‘capitalista leninista’, ni por una derecha tan liberal, que terminó cayendo de rodillas ante la ideología de género”. Esa concepción corre a los bloques políticos tradicionales tanto por izquierda como por derecha. Y tanta indefinición desconcierta…

—Es así. A veces es difícil explicar, porque de afuera dicen: “Bah, por un lado, (en Cabildo) van por izquierda y, por otro lado, van por derecha”. Pero nosotros, de adentro, nos sentimos cómodos, porque sabemos que no vamos ni por izquierda ni por derecha. Vamos con lo que entendemos que son los principios fundamentales que de una vez por todas tienen que empezar a primar en esta sociedad. Por eso insisto: dejemos de lado los términos izquierda/derecha. Hay otros conceptos, otras opiniones que traspasan esos dos términos. El militante de Cabildo no es de derecha ni de izquierda, porque estar en la defensa de los más débiles no es de derecha ni de izquierda. Y si colocamos al artiguismo por sobre esas dos categorías que siempre dividen… El artiguismo está por arriba de esas categorías, y es lo que le tiene que dar sustento no solo al partido, sino al país entero. Nadie puede estar en contra de los principios artiguistas, por eso creemos que es indispensable plantar nuevamente esos principios, traer a Artigas al siglo XXI, y dejarlos claros, para que, de una buena vez, terminemos con…, yo no quiero hablar de grietas, pero sí quizás de fisuras en la sociedad uruguaya. Reivindicando esos principios artiguistas, ayudamos mucho a que esas fisuras se vayan zurciendo.

—Usted insiste en la idea de “traer a Artigas al siglo XXI”. ¿Qué quiere decir eso? Según esta lógica, ¿debe entenderse que Manini es “el nuevo Artigas” trasplantado a este siglo?

—¡No! A Manini lo reivindicamos como líder del partido, y de eso no hay ninguna duda. Y no es que tengamos que volver al siglo XIX. No somos retrógrados que buscan implantar políticas de hace dos siglos. Entendemos que “traer a Artigas al siglo XXI” significa releer su pensamiento, interpretarlo y adaptarlo a este siglo en base a los principios y las validaciones del pensamiento artiguista. Decimos que aquellos principios que en grandes trazos sostenía Artigas perfectamente son sustentables en este país de hoy. ¿Vamos a recrear las Instrucciones del año XIII? ¡No! Pero si uno entiende la finalidad de los postulados artiguistas, verá que los podemos traer a este siglo y a este país. Por eso estamos en una lucha para defender a los más frágiles. Por eso el partido se ha metido en cuestiones como la lucha contra la usura o la erradicación de los asentamientos. Son todas cuestiones que perfectamente coinciden con ese ideario artiguista. Nosotros creemos necesario crear este Espacio de los Pueblos Libres para reivindicar esos principios.

—¿Por qué se crea este nuevo espacio político?

—Un partido político es como un ser humano. Cabildo nació a casi un año de una elección nacional, tuvo un crecimiento muy rápido, y ahora entró en una etapa de adolescencia, de ebullición, en la que se incorpora gente nueva, ideas nuevas, etcétera. Y todavía estamos en un momento en que hay cuestiones que no están totalmente definidas. Y mucha gente entendió que era el momento de crear este espacio para fortalecer al partido, que en algunos aspectos lo podíamos ver debilitado.

—¿En qué aspectos estaba “debilitado” Cabildo?

—Había demandas de la gente… Había inconformismo por la conducción. Todo eso lleva a crear este espacio, cuyo objetivo está contenido en un documento de siete puntos donde se explica que busca contribuir al fortalecimiento y la consolidación del partido Cabildo Abierto. Ese es el objetivo de este espacio, y nada más. No va en contra de nada ni de nadie. Es una corriente más dentro del partido que reivindica los principios del Movimiento Social Artiguista, que llevaron a formar a Cabildo, y que quiere ser una columna fuerte de ese pensamiento. La conformación de este espacio es para darle al partido esa base, esa estructura y esa columna que necesita para que el partido pase a una etapa de madurez y tome un espacio adulto para insertarse definitivamente en la sociedad política uruguaya.

—¿Cuáles son las vías para que Cabildo alcance esa etapa de madurez política?

—Tienen que ver con la defensa de valores vinculados a la soberanía nacional, a posiciones antiglobalistas, a principios de justicia en materia económica, al artiguismo; es una conjunción de todas esas cosas. Evidentemente, al hablar de artiguismo hablamos de soberanía y a que tenemos muchas diferencias con lo que el globalismo salvaje nos quiere imponer; llámese ideología de género o Agenda 2030. En este espacio vamos a hacer el esfuerzo para evitar que se confundan los términos. En mi opinión, hay que diferenciar claramente lo que son los derechos de la mujer de la ideología de género, que son dos cosas bien distintas. No comparto la ideología de género, aunque sí comparto que la mujer tiene que tener los mismos derechos que tiene el hombre, con sus diferencias.

—¿Quiénes integran la nueva formación?

—Este espacio está conformado por más de 25 agrupaciones de 14 departamentos del país —de algo más de 50 agrupaciones que tiene Cabildo— y lo integran referentes políticos, asesores, colaboradores del partido junto con varios cargos políticos importantes.

—¿Y por qué Espacio de los Pueblos Libres?

—El nombre del espacio tiene dos connotaciones. Una es histórica, de connotación artiguista, por ser Artigas el protector de los pueblos libres, como llamaba a los pueblos de la Liga Federal. Y otra es por tratarse de hombres libres del partido, que reivindicamos esa libertad y, principalmente, el federalismo, que tiene que primar en Cabildo.

—¿Qué quiere decir con eso?

—Esto quiere decir que dentro de los lineamientos y los principios partidarios las agrupaciones de todo el país tienen que sentirse con libertad para trabajar, para organizarse y sobre todo tienen que ser respetadas. Cada agrupación del partido es una base importante de militancia donde tienen sus opiniones, sus divergencias y también sus demandas, y entendemos que el partido las debe consultar. Por supuesto que después esas agrupaciones dependen de una junta departamental —que hoy se llama Cabildo Departamental— y esos órganos también deben ser respetados, porque ese es el esqueleto del partido. Pero entendemos que ante todo las agrupaciones deben ser consultadas y respetadas cuando haya que tomar decisiones importantes a nivel partidario. Este espacio es producto de lo que la gente quería. Acá no hubo un verticalazo.

—Usted sugiere que en Cabildo ha faltado consultar a la militancia en ciertas instancias clave y que eso ha causado malestar entre un número importante de cabildantes. ¿En qué sustenta concretamente esa observación?

—Había gente que estaba un poco molesta o defraudada con esa conducción del partido porque no consultaba a las agrupaciones y otros órganos del partido. Entendemos que hay decisiones que no se pueden estar plebiscitando todos los días, pero hay otras que son importantes discutir. La gente a veces se molestaba por eso, transmitía esas cosas; uno lo trataba de comunicar en la medida de lo posible. Y esas fueron un poco dentro del partido las mayores discusiones que se suscitaron. A veces no se sabía dónde se resolvían determinadas cosas y, con razón, los militantes de Cabildo cuestionaban esas formas, y hoy exigen que ante una decisión importante, dentro de los canales y los tiempos correspondientes, se pueda consultar a las agrupaciones y a los órganos jerárquicos que están en el estatuto del partido. Es un poco por ahí.

—¿Por ejemplo, en qué caso?

—El caso de si nos íbamos o no de la coalición (cuando la salida de Moreira de Vivienda). Ese fue un tema que la gente entendió que era importante y que no se dio la consulta correspondiente a las bases. Si bien la Mesa Política de CA había tomado una decisión, que fue la de no irnos de la coalición —y en general este espacio coincide con esa línea—, como sea se debió haber consultado a los cabildos departamentales, porque era una decisión importante, y eso no se hizo. Eso provocó cierta molestia en esos órganos del partido.

—¿Cómo sigue ahora la vida política de este espacio?

—La idea ahora es formar equipos de trabajo para poder asesorar, presentar proyectos de ley y elaborar documentos internos. El primer documento fue una devolución a Un Solo Uruguay, que había elevado a los partidos una propuesta política.

—Integrantes de Un Solo Uruguay lanzaron este mes su propio partido, informó Búsqueda. ¿Cabe la posibilidad de conformar una alianza con ese movimiento?

—Tenemos muy buena relación con Un Solo Uruguay y coincidimos en muchos principios. Conversaciones tenemos, estamos en contacto con ellos. Esto es importante, el Espacio de los Pueblos Libres coincide con el 99% de los reclamos de Un Solo Uruguay, que es un movimiento que le hace muy bien al país. Es gente comprometida, trabajadora, que en sus reclamos ha sido siempre coherente. Entendemos que Un Solo Uruguay puede ser un aliado político de este espacio nuevo.

Fuente: Búsqueda

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